El beneficio más inmediato de un masaje es una profunda relajación. A través de un contacto profesional, el cuerpo reduce la producción de cortisol (la hormona del estrés) y, en su lugar, libera endorfinas, las “hormonas de la felicidad” naturales del organismo. Esto ayuda a calmar la mente y a aliviar la carga del sistema nervioso.